jueves, 6 de octubre de 2011

El Espejismo de Marmato

Por: Alfredo Molano Bravo/ Especial para El Espectador. 01/10/2011

Mirada del sociólogo y escritor sobre el grave conflicto que vive esta región de Caldas, amenazada por Medoro Resources, empresa aurífera canadiense, cuyos tentáculos llegan hasta Pacific Rubiales.





La explotación a cielo abierto movería 50.000 toneladas de mineral para sacar de ellas 250.000 onzas de oro anuales.


La Pintada, sobre el río Cauca, es a Medellín lo que Melgar es a Bogotá: un veraneadero en el que la chancleta es reina. Es, además, un paradero de camiones donde los choferes almuerzan o desayunan con una gigantesca bandeja de fríjoles con garra, bagre en salsa o chuleta de cerdo. Es un pueblo ruidoso, caliente y agitado. La Policía y el Ejército dan vueltas en motocicleta como murciélagos. El río corre encajonado. A la orilla de la carretera crecen samanes y palmeras. Toda la carga que va de Buenaventura a Medellín pasa por ahí. Pioquinto, el chofer del jeep donde viajamos, un hombre grande y macizo, tiene que inclinar un poco la cabeza para ver la vía. Es conversador: “Allá se accidentó una mula de carga; allí mataron al Parche; aquí comenzó la marcha en mayo pasado contra la Medoro, la seguí como si fuera una ambulancia. La gente se insolaba. Eran tres kilómetros largos de gritos contra la compañía”.

Veinticinco kilómetros al sur de La Pintada se desprende el ramal para Marmato, la legendaria mina de oro explotada por los conquistadores españoles desde mediados del siglo XVI hasta comienzos del XIX, que los indígenas cartama ya trabajaban. A comienzos del siglo XIX, con el fin de garantizar el cubrimiento de los empréstitos hechos a Inglaterra para pagar las guerras de Independencia, Colombia empeñó las minas de Marmato y Supía a la Casa Goldschmidt. Al finalizar la Guerra de los Mil Días, uno de los vencedores, el general Reyes, otorgó a su copartidario el general Vázquez Cobo la propiedad sobre los yacimientos, que poco después traspasó a la Western Sindicate Limited, y ésta, a su vez, los transfirió a la Colombian Mining Exploration Co. En 1936, el gobierno tomó la decisión de arrendar el emporio a empresas nacionales.

La carretera continúa —rigurosamente pavimentada y señalizada— hasta un pueblo en construcción llamado El Llano, a donde el gobierno y la compañía están empeñados en trasladar los 1.200 habitantes que viven en el casco urbano de Marmato, situado unos cinco kilómetros más arriba, en las estribaciones de la llamada Montaña de Oro o Cerro del Burro. En El Llano, que fue un caserío de tejas de barro y paredes de bahareque, se construyen hoy un hospital de primera categoría, una gran concentración escolar y un cuartel militar; se pavimentan sus calles y se levantan urbanizaciones de la noche a la mañana.


“Zona de alto riesgo”

Por el centro del pueblo corre un fluido de barro espeso y gris, producto de la cianuración del material aurífero, que envenenado desemboca en el río Cauca. A la salida hacia Marmato está ubicada la sede de la compañía Medoro Resources: planta de beneficio, presa de colas, depósito de estériles, laguna de almacenamiento de aguas, depósito de suelos, talleres, piscinas deportivas, edificaciones administrativas, casinos, campamentos de obreros y residencias de técnicos. Un clásico enclave cercado, enmallado y protegido por guardias armados y perros embozalados.

Muy pronto sólo hasta ahí llegará la carretera pavimentada. Desde allí también se observa el Cerro del Burro, que esconde en sus entrañas 9,8 millones de onzas de oro y 59 millones de onzas de plata, causa del gran conflicto que vive la región. El municipio de Marmato tenía en 2008, según el DANE, 9.164 habitantes: el 57% de raza y cultura negras; el 18% indígena y el 25% entre blanca, mestiza y mulata.

El Gobierno argumenta que el poblado está en zona de alto riesgo, una calificación legal que haría obligatorio su traslado; la compañía orquesta la tesis, aunque todo el mundo sabe —dice Pioquinto— que la razón es diferente: explotar las minas a cielo abierto. En 2006 hubo un deslizamiento de tierra que comprometió 92 casas, la Alcaldía, el hospital y el cuartel de Policía. Corpocaldas declaró, sin embargo, que el riesgo es mitigable.

El pueblo carece de nomenclatura porque sus calles son caminos coloniales empedrados y caprichosos por donde se mueven mulas, jeeps, volquetas, motos, hombres, mujeres y niños, a un ritmo vertiginoso. Cada minuto puede ser un gramo de oro. El material sacado de los socavones en pequeñas vagonetas y carretillas se muele en tambores metálicos cargados con esferas de hierro que al dar vueltas sobre un eje lo pulverizan.

Por encima de caminos y molinos pasa una red de cuerdas en distintas direcciones que lleva energía a los subterráneos para alumbrarlos o para mover los taladros eléctricos; en el mismo espacio se cruzan cables de acero elevados por donde corren canastillas con mineral en bruto, a una velocidad meteórica. En el lecho medio de la quebrada Cascabel existía hasta 2006 el centro del pueblo, averiado seriamente por un alud de lodo y de material estéril acumulado en sus orillas y arrastrado por las aguas de los torrenciales aguaceros caídos en el memorable invierno de aquel año.

Hoy el panorama es desolador. La pequeña plaza triangular, enmarcada por una antigua y venerable edificación donde funcionaba la Alcaldía, está deshabitada; en una contigua, no menos bella, había tiendas, compras de oro y bares; hoy sobrevive una panadería solitaria.

Más allá se abre un mirador sobre el abismo, donde antes iban las muchachas a coquetear con los policías. Desde allí se puede ver, un plano más abajo, el resto de lo que fue el centro: el hospital, invadido por protegidos de la Alcaldía; la biblioteca escolar, que desafía las leyes de la gravedad y que cualquier día, con o sin estudiantes, se puede caer sobre uno de los entables mineros en construcción que pertenecen al alcalde. Frente a esta nueva planta funciona un gran molino con mesas separadoras, bodegas, talleres, oficinas de compra de oro, voluminosos tanques de cianuración, todo también de propiedad del burgomaestre. Cuatro altas y soberbias palmeras que enmarcaron lo que fue la calle principal se mantienen erectas frente al imperio de la primera autoridad del municipio. Desde aquí se divisan Salamina, Aguadas y Pácora.


El debate de las dos zonas

Más abajo, el pueblo gira ahora alrededor de la iglesia y de otra placita, rodeada de cafeterías, ventas de choripapas y joyerías. Por aquí pasa la carretera que va hacia las Minas de Echandía y hacia el pueblo de Caramanta. La vía es la frontera aproximada entre la Zona Alta y la Zona Baja de la Montaña de Oro, división que requiere una explicación particular.

En 1946, Ospina Pérez firmó la Ley 66, que divide la rica formación en una zona alta, reservada a la pequeña minería, y una zona baja, dedicada a la mediana. En 1954, por Decreto legislativo 2223, se mantuvo la zona alta para la pequeña y la mediana, pero la zona baja se reservó para la minería empresarial. En 1970 la administración de la zona de arriba corrió por cuenta de la Empresa Colombiana de Minas (Ecominas), transformada después en Minerales de Colombia S. A. (Mineralco) y sustituida más tarde por la Empresa Nacional Minera Ltda. (Minercol). En 1990, Mineralco abandonó las plantas y los molinos Cien Pesos, Santa Cruz y El Colombiano, ubicados en la zona alta, y Mineros de Caldas S. A. adquirió 87 minas que clausuró poco tiempo después, con lo que dejó sin empleo a más de 800 obreros. En esa parte del cerro hay 150 minas de subsistencia explotadas por trabajadores conocidos como guacheros. Pioquinto dice que el nombre se deriva de unos pájaros ciegos —guácharos— que viven en las cuevas y que temen a la luz como Satanás a Luzbel. Apoyándose en el Código Minero, el Comité Cívico sostiene que Medoro no tiene derecho a expropiar a quienes después de seis meses ocupan pacíficamente minas clausuradas sin razón.

Para terminar de confundir el cuadro de los derechos de propiedad y posesión —una estrategia calculada—, Mineros de Caldas vendió sus derechos a la Colombian Goldfields, y ésta, a su vez, los negoció con la Medoro Resources, una de las más grandes compañías auríferas del mundo, empresa canadiense cuyos tentáculos llegan hasta la Pacific Rubiales. Desde 2011 emite títulos negociables en la Bolsa de Toronto sobre los tenores de oro, plata y cobre existentes. Sólo en el Cerro del Burro habría 7’049.000 onzas de oro y en el campo total de Marmato millones y millones de oro, plata y cobre. La poderosa multinacional adelanta un estudio de 20.000 perforaciones para precisar la potencialidad de los depósitos de oro y justificar la explotación a cielo abierto que movería unas 50.000 toneladas de mineral en bruto para sacar de ellas 250.000 onzas troy de oro anuales. En el mercado internacional —el mundo entero— costarían US$500 millones. El Rey Midas en acción.

Como es obvio, semejante cantidad de riqueza no podría ser totalmente aprovechada sino mediante la explotación del recurso a cielo abierto. La condición para abrir el cerro y sacar el metal es hacerlo de arriba abajo, es decir, de la Zona Alta, donde trabajan los guacheros y los medianos mineros, hacia la Zona Baja, en manos de la compañía. Según Carlos Torres Henao, geólogo principal de exploración de la empresa Exploration Services del Reino Unido (SRK), “la minería a cielo abierto emplea grandes cantidades de cianuro y como parte del proceso se cavan cráteres hasta de 150 hectáreas de extensión y 500 metros de profundidad. La cantidad de agua utilizada puede superar la consumida en un día por una población de 600.000 habitantes”. Por esta última razón —agrega Pioquinto—, se proyecta la construcción de una hidroeléctrica con aguas del río Arquía, límite entre Marmato y Caramanta, lo que ha generado una airada protesta por parte de los campesinos de la región.


El conflicto por la tierra

¿Cómo se puede llevar a cabo esta gran operación de ingeniería? Primero, comprando o desconociendo los derechos de los propietarios y poseedores en la Zona Alta —lo que se ha tratado de hacer— y trasladando el pueblo a El Llano —lo que se está tratando de hacer—. Durante el gobierno de Álvaro Uribe, Medoro Resources, a través de la Minera de Occidente, presentó ante la desacreditada Ingeominas amparos administrativos para poder desalojar a las buenas o a las malas a los pequeños mineros de las partes alta y media.

El enfrentamiento no tardó: en mayo de 2006 se presentaron en Marmato agentes de las empresas protegidos por la Fuerza Pública y si la cosa no terminó en un bochinche —dice Pioquinto— fue porque se metieron el cura y el Comité Cívico Prodefensa de Marmato. No obstante, el problema no se resolvió y la mecha siguió encendida. Segundo, como queda dicho, el Gobierno y la empresa consideran urgente trasladar el pueblo. Juan Manuel Peláez, siendo gerente de Medoro, declaró a La Patria de Manizales en 2009: “Buscamos probar reservas para hacer explotación a gran escala y para eso necesitamos el pueblo… Tenemos los US$30 millones que cuesta el plan exploratorio y los US$20 millones que costaría el reasentamiento”.

Para sacar a los mineros y para trasladar el pueblo, la compañía debe ganarse la voluntad de los habitantes y trabajadores. O por lo menos de un sector significativo, con lo cual estimularía no sólo la división de la gente, sino además un conflictivo enfrentamiento. Para el efecto contrató inicialmente a la Corporación para Estudios Interdisciplinarios y Asesoría Técnica (Cetec), que centró su actividad en la organización de las nefastas cooperativas de trabajo asociado; de un comité de trámite de quejas; de proyectos productivos campesinos de café, yuca, plátano “como estrategia de sustitución laboral”, y en el levantamiento de un censo de minas y de guacheros.

La comunidad se mostró siempre desconfiada y reticente a las propuestas de la consultora, excepción hecha del proyecto de plátano. Después de dos años de acciones sociales, Cetec le reclamó a Medoro el incumplimiento de los acuerdos con los marmateños. La compañía decidió dar por terminado el contrato y firmó con The Social Capital Group (SCG), especializado en trasladar pueblos en Chile y Perú, para hacer lo mismo en Marmato.

La explotación a cielo abierto y el traslado del pueblo, argumenta el Comité Cívico Prodefensa de Marmato, obligan a una consulta previa con las comunidades negras e indígenas. Pero el gobierno y la compañía canadiense arguyen que la minería tiene 450 años de tradición en la región y que, además, no existen consejos comunitarios ni resguardos legalmente reconocidos en el municipio. Agrega el comité que Marmato fue declarado patrimonio histórico de la nación y por tanto el pueblo no puede ser objeto de reasentamiento. La compañía propone en compensación crear un museo de historia y una casa de la cultura. Para rematar los ofrecimientos, Medoro ha ofrecido entregar en el lugar del enorme hueco cónico que abrirá para sacar los metales preciosos, una laguna donde se cultiven peces y se pueda navegar a vela.

En junio de 2010 la población se declaró en paro cívico y pacífico contra la compañía Medoro. El Gobierno reaccionó enviando un escuadrón de policía que fue rápidamente bloqueado por 300 mineros dispuestos a un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. La dinamita es su pan de cada día. Fue el principio de una larga lucha contra la locomotora que podría terminar tragándose entero el cerro. El 21 de enero pasado los mineros organizaron un mitin para protestar contra la restricción de la venta de dinamita a los guacheros —lo que obliga a la fabricación artesanal de pólvora blanca—, la confiscación de madera para el apuntalamiento de los túneles y el traslado a El Llano —la Nueva Marmato— de la Registraduría y del Banco Agrario.

El Gobierno envió de nuevo a la Fuerza Pública. En mayo hubo una masiva protesta de 4.000 personas desde la carretera hasta el pueblo contra los proyectos que desarrolla la compañía y que el Gobierno apoya con marginales y volátiles condiciones como la de respetar el medio ambiente y no atropellar a los trabajadores. La Gobernación de Caldas envió de nuevo 30 policías acompañados por empleados de la compañía y funcionarios.

Justamente en esos días fue cuando el cura párroco de Marmato, José Reinel Restrepo, declaró que lo sacarían muerto del pueblo y que si el Gobierno o la compañía apelaban a la violencia, era lícito responder de la misma manera. El sacerdote apareció muerto con dos tiros en la espalda el pasado 3 de septiembre en la vía que conduce de Guática a Belén de Umbría. La Policía no ha descartado ninguna hipótesis y ofrece una recompensa de $20 millones. Pioquinto no cree que haya sido asesinado por el enfrentamiento con la compañía y guarda un silencio largo y respetuoso.


Marmateños versus minería a gran escala

1.200 habitantes viven en el casco urbano de Marmato

9.164 habitantes, 57% de raza y cultura negras; 18% indígena y 25% entre blanca, mestiza y mulata, tenía Marmato en 2008, según el DANE

92 casas, la alcaldía, el hospital y el cuartel de policía fueron semidestruidos por un deslizamiento de tierra que hubo en 2006

9,8 millones de onzas de oro y 59 millones de onzas de plata esconden en sus entrañas EL Cerro del Burro

20.000 perforaciones se harán precisar la potencialidad de los depósitos de oro.



(1 Oct 2011 - 9:00 pm EL ESPECTADOR)


Fuente: http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articulo-302997-el-espejismo-de-marmato

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Relacionados:

Anotaciones para un crecimiento previsivo y con desarrollo, en: en: http://www.bdigital.unal.edu.co/4200/

Oro de Marmato: miseria o desarrollo, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3404/

Desaparecen más de 500 años de cultura por reorientación minera, en:
http://historico.unperiodico.unal.edu.co/Ediciones/113/04.html

Geología económica del Eje Cafetero, en: http://godues.blogspot.com/2007/12/geologiaeconomica-del-eje-cafetero.html

Marmato: ¿reubicación o ambición minera?, en:
http://godues.blogspot.com/2011/04/marmato-reubicacion-o-ambicion-minera.html

Marmato: la tierra de Iván Cocherín en imágenes, en:
http://godues.blogspot.com/2011/04/marmato-la-tierra-de-ivan-cocherin-en.html





viernes, 22 de julio de 2011

GDE: Libro – Book & Capítulo de Libro – Book Section

Libros, Capítulos de Libro y otros / Gonzalo Duque-Escobar *

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Books 
Manual de geología para ingenieros. Book. Duque Escobar, Gonzalo (2003) Universidad Nacional de Colombia, Manizales
Fundamentos de economía y transportes. Book. Duque Escobar, Gonzalo (2006)Universidad Nacional de Colombia.
Guía astronómica. Book. (15 Book Section).Duque Escobar, Gonzalo (2003) Universidad Nacional de Colombia.
Mecánica de los suelos. Book.  (15 Book Section). Duque Escobar, Gonzalo and Escobar Potes, Carlos Enrique (2002) Universidad Nacional De Colombia.
Legalidad y sostenibilidad de la guadua en la ecorregión cafetera. Book. Duque Escobar, Gonzalo and Moreno Orjuela, Ruben Darío and Ortiz Ortiz, Doralice (2014) Carder- Corporación Aldea Global, CARs Socias del Proyecto
Procesos de Control y Vigilancia Forestal en la Región Pacífica y parte de la Región Andina de Colombia. Book. Duque Escobar, Gonzalo and Moreno Orjuela, Ruben Darío and Ortiz Ortiz, Doralice and Vela Murillo, Norma Patricia and Orozco Muños, José Miguel (2014) Carder- Corporación Aldea Global, CARs Socias del Proyecto.
Agricultura sostenible. Aguirre D. Carlos Mario, Ortiz O. Doralice, Duque E. Gonzalo. (2014). Corporación Aldea Global. ISBN 978-958-57223-4-7.
Elementos para la construcción de una visión estructurada del desarrollo de Caldas. Book. Duque Escobar, Gonzalo (2014) U.N. – SMP Manizales. Manizales.
Geomecánica. Book. Duque Escobar, Gonzalo and Escobar Potes, Carlos Enrique (2016)  Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales, Manizales, Colombia.
La logística del transporte: un elemento estratégico en el desarrollo agroindustrial. Book. Sarache Castro, William Ariel and Cardona Alzate, Carlos Ariel and Giraldo García, Jaime Alberto and Duque Escobar, Gonzalo and Orrego Alzate, Carlos Eduardo and Tamayo Arias, Johnny Alexander and Builes Ocampo, Sabina and Cardona Jaramillo, Adriana and Granados Ortiz, María Luisa (2007) Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales, Manizales, Caldas, Colombia.
Geotecnia para el trópico andino. Book.Escobar Potes, Carlos Enrique and Duque Escobar, Gonzalo (2016) . N/A, Manizales, Colombia.
UMBRA: la Ecorregión Cafetera en los Mundos de Samoga. Book. Duque-Escobar, Gonzalo (2015). Museo Interactivo Samoga. Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
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Book chapters and other documents
Economía General. Book Section.  Duque Escobar, Gonzalo (2006) In: Fundamentos de CTS y Economía. Universidad Nacional de Colombia, Web CTS-Economía.
Macroeconomía. Book Section. Duque Escobar, Gonzalo (2006) In: Fundamentos de CTS y Economía. Universidad Nacional De Colombia.
Microeconomía. Book Section. Duque Escobar, Gonzalo (2006) In: Fundamentos de CTS y Economía. Universidad Nacional De Colombia.
¿Para dónde va el Magdalena?: elementos sobre logística y transporte verdeDuque Escobar, Gonzalo (2015) In: III Foro público ¿Para dónde va el Río Magdalena?, Miércoles 23 de septiembre de 2015., Honda, Tolima.
Sistema Ferroviario para la Región Andina de Colombia. Duque Escobar, Gonzalo (2015) In: Conmemoración del Día del Medio Ambiente, Viernes 12 de Junio de 2015, Instituto Universitario de Caldas. Manizales, Colombia.
Visión prospectiva del Aeropuerto del Café. Duque Escobar, Gonzalo (2016) In: Sesión del Concejo Municipal de Palestina sobre Aerocafé. Jueves 18 de agosto de 2016, Palestina, Caldas.
Isaac NewtonDuque Escobar, Gonzalo (2009) In: Observatorio Astronó9mico de Manizales OAM. Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
Albert Einstein. Duque Escobar, Gonzalo (2016) In: Apertura del Contexto en Astronomía, Febrero 1 de 2016, Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
Stephan Hawking. Duque Escobar, Gonzalo (2009) In: Observatorio Astronó9mico de Manizales OAM. Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
El camino a las estrellas. Duque Escobar, Gonzalo (2006) In: Observatorio Astronó9mico de Manizales OAM. Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
La astronomía en Colombia: perfil histórico. (Documento de trabajo) Duque Escobar, Gonzalo (2009, Manizales, Caldas, Colombia.
Temas cívicos para agendas de desarrollo regional. Book Section. Duque Escobar, Gonzalo (2012) In: Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales 100 Años de civilidad en la construcción de territorio. Manizales, Colombia.
El desarrollo urbano y económico de Manizales. Duque Escobar, Gonzalo (2015) In: El POT de Manizales: “Colectivo Subámonos al Bus del POT”, Jueves 16 de julio de 2015, Auditorio de  la SMP de Manizales.
El futuro de la Ciudad. Book SectionDuque Escobar, Gonzalo (2015) Cátedra de Historia Regional de Manizales “Bernardo Arias Trujillo”. Cultura y Territorio. Conferencia de la sesión Nº22. En Memorias del Evento. Ed. U. de Caldas.
Gestión del riesgo. Anexo. Duque Escobar, Gonzalo (2014)  Anexo al Manual de Geología para Ingenieros.  Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.
El desastre de Armero a los 30 años de la erupción del Ruiz. Duque Escobar, Gonzalo (2015) In: Curso de Contexto CTS, Noviembre 11 de 2015, Auditorio Juan Hurtado.
Aspectos geofísicos de los Andes de Colombia. (Workshop Item). Duque Escobar, Gonzalo (2009) In: 1er Congreso Internacional de Desempeño Humano en Altura, Noviembre 19 de 2009, Manizales.
Fisiografía y geodinámica de los Andes de Colombia. (Teaching Resource) Duque Escobar, Gonzalo and Duque Escobar, Eugenio (2016) U.N. de Colombia Sede Manizales.
El cuidado de la casa común: Agua y Clima. Duque Escobar, Gonzalo (2016) In: Jornada Académica Laudato Si’: El cuidado de la casa común, Octubre 25 de 2016, Auditorio Santo Domingo de Guzmán. Universidad Católica de Manizales.
Paisaje Cultural Cafetero (2011-2016): desafíos.  (Workshop Item) Duque Escobar, Gonzalo (2016) In: Semana del Paisaje Cultural Cafetero, Junio 23 a 29 de 2016, Casa de la Cultura. Chinchiná, Caldas.
Visión retrospectiva y prospectiva del desarrollo regional. Duque Escobar, Gonzalo (2010) In: Primer Foro Latinoamericano de Historia y Cultura de un Continente, 25 y 26 de Noviembre de 2010., Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
Subregiones del Departamento de Caldas: Perfiles . Duque Escobar, Gonzalo (2016) [Anexo] In: Bases para el Plan de Desarrollo de Caldas 2016-2019. Secretaría de Planeación de Caldas.
Centro Histórico de Manizales: lineamientos conceptuales de cara al POT. Duque Escobar, Gonzalo and Bonilla Cadavid, José Clareth and Jiménez Buitrago, Marina (2013) Revista Civismo de la SMP de Manizales. 
El territorio del Gran Caldas, “La Tierra del Café”. Duque Escobar, Gonzalo (2014) Revista Civismo Nº 458. SMP Manizales. 
Guerra o Paz, y disfunciones socio-ambientales en ColombiaDuque Escobar, Gonzalo (2016) Revista Civismo Nº 464. SMP Manizales.  
Gobernanza forestal para la ecorregión andina”. Duque Escobar, Gonzalo (2014) Revista Civismo Nº 464. SMP Manizales.  
“Manizales y Caldas sobre las Rutas del Progreso” – Dosier. Duque Escobar, Gonzalo (2015), Revista Civismo Nº 464. SMP Manizales. 
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martes, 5 de julio de 2011

Análisis de la propuesta gubernamental

El Espectador / Por: Eduardo Sarmiento / 3 de julio de 2011



El ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, anunció la presentación de una nueva reforma tributaria en la próxima legislatura del Congreso.

En honor al compromiso de la campaña, el ministro especifica que el expediente no se orientara a elevar los recaudos, sino a propiciar los negocios, la competitividad y el empleo. El anuncio fue secundado por el FMI, pero fue más lejos al señalar que la economía colombiana necesita más impuestos para elevar los ingresos y, por la vía de la regla fiscal, reducir el cuantioso déficit fiscal de la nación. Estamos ante una compleja cirugía en la cual los médicos no saben cuáles son los propósitos ni las mejores opciones para conseguirlos.

¿Qué quiere decir la propuesta del Gobierno en términos concretos? Simplemente que se bajarán las tarifas para las empresas y el capital para hacer más rentables los negocios, elevar la competitividad y compensarán con mayores gravámenes al trabajo y al IVA que incide sobre toda la población. Asimismo, está diciendo que desmontará los parafiscales o los moderará y los compensará con una ampliación del IVA, como se ha sugerido en círculos influyentes. En ambos casos estamos ante la baja de la carga tributaria para las empresas y el capital, así como en una ampliación de la base tributaria que recaerá en el trabajo y las grandes mayorías.

Nada de esto es nuevo. Las reformas tributarias adoptadas en los últimos 20 años se han orientado por la misma filosofía de aumentar la eficacia económica a expensas de la equidad y han tenido gran responsabilidad en el retroceso social. En este período los ingresos del trabajo bajaron con respecto al PIB, las ganancias empresariales se dispararon, la mayor parte de la fuerza de trabajo se mantuvo en el desempleo y la informalidad, y la distribución del ingreso se colocó entre las más desiguales del planeta.

En realidad, la propuesta oficial se encuentra en el lugar equivocado. Es el típico instrumento que carece de las condiciones para lograr los objetivos que se propone. Luego de la revaluación de los últimos siete años y de los fracasos reiterados para evitarla, la política tributaria no es el medio para elevar la competitividad externa. La solución es cambiaria.

Lo mismo se puede decir de los parafiscales. Su desmonte o debilitamiento no es el camino adecuado para propiciar el empleo. Luego de que el salario se ha venido ajustando por debajo de la productividad y los ingresos del trabajo han caído en forma significativa con respecto a los del capital, la solución al desempleo es de demanda y composición productiva.

La falla de la iniciativa oficial está en el intento de subsanar los problemas estructurales que vienen de atrás con exenciones puntuales y reparcheo tributario. Lo que se plantea es cambiar el modelo económico actuando sobre las causas de la revaluación y el desempleo y la informalidad. Se requiere un manejo macroeconómico que disminuya la obsesión por la inflación y el control monetario, baje la tasa de interés e intervenga en forma abierta y anunciada en el mercado para elevar el tipo de cambio. Adicionalmente, es necesario modificar el predominio de la minería, que es el sector que genera menos empleo y de los servicios cuya ocupación esta representada principalmente en la informalidad. El liderazgo debe trasladarse a la industria y la agricultura, que son los sectores con las mayores posibilidades de expansión, generación de empleo bien remunerado y aprovechamiento del avance tecnológico.

En fin, la reforma tributaria en los términos esbozados por el Gobierno es como las complejas cirugías que se recetan sin propósitos definidos y en el proceso encuentran que existen otros procedimientos mejores para curar al paciente.


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-- Fuente: legistributaria1990.blogspot.com

miércoles, 15 de junio de 2011

Votos y gasto social

El Espectador/ Por: Armando Montenegro/ 12-06-2011.



EL ÚNICO OBJETIVO DEL GASTO PÚblico social debería ser la solución de los problemas de pobreza y miseria.

Su ejecución debería estar completamente desligada de cálculos y manipulaciones electorales. Debería llegar, por igual, sin condiciones, a los amigos o a los contradictores de los gobernantes.

En las democracias que permiten la reelección presidencial se mantiene la duda de que el gasto social se puede dirigir a comprar votos para tratar de mantener a los gobernantes en el poder. Cuando esto sucede, se degrada la democracia: se atenta contra la igualdad y el juego limpio.

Con esa hipótesis en mente, el destacado economista de la Universidad de los Andes Oskar Nupia analizó el impacto electoral del programa Familias en Acción (FA), un esquema de transferencias en dinero creado en el gobierno de Andrés Pastrana como una medida temporal para hacerle frente a la gran recesión del final del siglo pasado. Este programa se amplió en forma considerable en los dos gobiernos de Álvaro Uribe (ver documentos CEDE, 14, Anti-Poverty Programs and Presidential Election Outcomes: Familias en Acción in Colombia).

Las primeras evaluaciones de los impactos sociales de FA arrojaron resultados bastante positivos en las zonas rurales. En cambio, en las áreas urbanas, después de la enorme expansión del programa en la segunda mitad de la década pasada, parecen haber sido escasos o nulos.

Por el contrario, en materia electoral, Nupia encontró que el mayor gasto en Familias en Acción sí pudo haber tenido un efecto considerable sobre la votación de la coalición uribista en las campañas presidenciales de 2006 y 2010. Sus modelos sugieren que un gasto del orden de US$730 millones en FA pudo haber elevado la votación por esa coalición en cerca de un 10%.

Lo más interesante es que el autor también halló que en aquellos municipios donde, en principio, el uribismo no era mayoritario, también el gasto en FA pudo haber tenido el efecto de aumentar los votos a su favor. Nupia interpreta este resultado como una evidencia de que la gente está dispuesta a cambiar su orientación ideológica a cambio de una transferencia monetaria.

Estos hallazgos confirman la visión de numerosos observadores en el sentido de que FA —al igual que otros programas dirigidos directamente desde la Presidencia de la República— pudo haber sido manejado y ampliado con una lógica electoral, con miras a favorecer el propósito de facilitar las sucesivas reelecciones del presidente.

Los resultados de esta investigación, de utilidad para los interesados en la limpieza de la democracia colombiana, deberían servir para motivar reformas encaminadas a separar los programas sociales, especialmente aquellos que entregan auxilios monetarios, de los asuntos electorales. En una situación normal, los apoyos del Estado deberían transferirse incondicionalmente a la gente sólo de acuerdo con sus necesidades objetivas, en cumplimiento de las obligaciones sociales del Estado, y no como un acto de generosidad del gobernante que espera, a cambio, como un trueque, el voto de los beneficiarios.

Lo sucedido con Familias en Acción muestra también cómo el Congreso de la República, los organismos de control, y, mucho menos, los partidos de oposición, no tienen injerencia alguna, ni monitoreo y control de los multimillonarios programas que maneja directamente la Presidencia de la República.


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Imagen en: www.laproblematicaencolombia.blogspot.com

martes, 17 de mayo de 2011

En el manejo de la emergencia Ola invernal y fallas de planeación



El Espectador/ Opinión Por: Eduardo Sarmiento/ 1 Mayo 2011 - 1:00 am

Estamos ante un espectáculo lamentable de subdesarrollo. El país ha regresado a la mitad del siglo XX en que carecía de control sobre las aguas y las comunicaciones.

Curiosamente, el Ideam acertó en esta oportunidad. El instituto anticipó la ola invernal del año pasado, aunque fue impreciso en su dimensión, y fue muy explícito en señalar su repetición en el presente año. Sin embargo, las predicciones no estuvieron acompañadas de análisis de escenarios que permitieran adoptar las prevenciones adecuadas y aminorar los daños. La falla estuvo en las oficinas de planeación y análisis que han debido elaborar diversos planes para enfrentar un fenómeno de graves consecuencias.

Muchos de los males se hubieran podido evitar con los más elementales conceptos de ingeniería y sentido común: conservar los humedales y construir las urbanizaciones en áreas donde escurra el agua; mantener los diques y jarillones en buen estado; dragar los ríos y lagunas; regular las represas para que los desagües se hagan en los momentos de menor precipitación.

El principal obstáculo es la ética. El país está pagando el error teórico de los gobiernos neoliberales de entregar la administración y la construcción de bienes públicos al lucro individual. Como aparece en las descripciones teóricas más elementales, los esfuerzos individuales se orientan a apropiarse de los beneficios y trasladarles los costos a los demás. Adicionalmente, se montó una normatividad permisiva que ha propiciado organizaciones piramidales y alianzas con los burócratas para apropiarse de los recursos públicos.

El resultado ha sido el atraso vial y la acumulación de carreteras en obra, que en épocas invernales adquieren dimensiones críticas en la forma de derrumbes y aislamientos regionales, acentuando el proceso destructivo.

Si esto sucedió en proyectos viales que son totalmente visibles, que otra cosa se podía esperar de las obras de prevención hidráulica, cuya efectividad se verifica después de varios lustros en situaciones extremas. La respuesta está a la vista. Simplemente, cuantiosas sumas destinadas a las obras de conservación de jarillones y dragados no se realizaron. De acuerdo con la denuncia del presidente de Colombia Humanitaria, de las 753 obras aprobadas para mitigar los daños de los aguaceros, sólo 4 están en ejecución.

En general, se observa una gran falta de pericia en los altos funcionarios para enfrentar las emergencias. Las acciones se orientan más a las promesas de restauración y la retórica, que a soluciones concretas, como la coordinación de las corporaciones regionales, los ministerios, las gobernaciones y alcaldías.

Por lo demás, predomina la creencia de que los desastres de la naturaleza son fenómenos raros que se presentan con baja frecuencia. La tendencia es a menospreciar las anticipaciones científicas y a suponer que los fenómenos extraños, una vez suceden, no se vuelven a repetir. En la práctica, no existe la planeación de la prevención y, mucho menos, la conservación ambiental que eviten o aminoren el sufrimiento de los sectores menos favorecidos y las pérdidas humanas.

La experiencia reciente muestra que los fenómenos extremos, como las elevadas precipitaciones, los movimientos telúricos o las variaciones bursátiles y cambiarias, ocurren con probabilidades no muy distintas a los comportamientos regulares. Hoy en día se requiere más anticipación científica y planificación para controlar la naturaleza y las economías. Ojalá que las improvisaciones y la falta de visión que salieron a flote en la tragedia invernal, no se repliquen en otras áreas sensibles de la vida nacional.

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Nuestra edad de ciencia ficción (II)

El Espectador/ Opinión/ Por: William Ospina/ 27 Mar 2011 - 1:00 am



EL RENACIMIENTO, LA ILUSTRACIÓN, el progresista y catastrófico siglo XX, nos acostumbraron a pensar que todas las cosas nuevas nos hacen mejores.

Toda novedad comportaba un progreso, la humanidad no había cesado de progresar desde el momento en que decidimos bajar de esos árboles, desde cuando pulimos esas piedras para hacer hachas, desde cuando descubrimos la rueda. Y si en el campo de las ideas no todo invento era provechoso, pues también había ideas de intolerancia y de odio, en el campo de los inventos prácticos todo se hacía para mejor: ¿no habían inventado los chinos las sombrillas y las sillas plegables, no había descubierto alguna abuela sabia la manera correcta de partir el pastel, no había inventado alguien, inspirado por la divinidad, el cepillo de dientes, la tijera, el lápiz, el telar, el papel?

Pero también estaban los inventos nefastos: esos puñales curvos que sofistican la estocada, esas espadas, esos venenos, esos instrumentos de tortura a los que aplicó su ingenio la Santa Inquisición, esas cruces, esas horcas, esas guillotinas. Alguien habrá hecho ya un inventario de cosas benéficas y atroces, para saber si nuestra creatividad pertenece al reino de lo angélico o de lo diabólico. Pero la verdad es que siempre estuvieron ligadas bondad y malignidad, siempre lucharon entre sí. Depende de la cultura, del orden social, el que una sociedad se oriente hacia la convivencia o hacia la violencia.

La conducta humana estuvo moderada por siglos de ceremonias y tradiciones, por medio de las cuales las sociedades aprenden a convivir en su interior y a relacionarse con el mundo. El progresismo fue haciendo que perdiéramos el respeto de la tradición y nos convenció de que toda novedad comportaba un progreso.

Todo iba bien con el progreso. Pero, de repente, los ilustres inventos de la sociedad industrial se convirtieron, en 1914, en garfios del infierno. Los aviones, el sueño sublime de Leonardo da Vinci, fueron utilizados para arrojar bombas. El telégrafo, la radio, los productos de la industria, todo fue herramienta de aniquilación. Y con la Segunda Guerra Mundial el fenómeno alcanzó su apoteosis. Hasta el trabajo de grandes pacifistas fue utilizado para inventar bombas atómicas.

Cuando terminó la guerra la industria había triunfado, pero un extraño pesimismo se había apoderado de nuestra especie. Allí sobrevino ese movimiento intelectual que se llamó el existencialismo: un sentimiento de soledad, la conciencia del absurdo, la sospecha de que la vida no tenía sentido. Ese sentimiento no ha desaparecido, pero ahora está enmascarado en el culto de las cosas, el consumo, las adicciones, el ansia frenética de ruido y de velocidad, la sed desesperada de riqueza, la religión del espectáculo y de la publicidad, el culto enfermizo de la salud, del vigor y de la juventud, y la visita a los únicos templos vivos que van quedando, que son los centros comerciales.

Pero harto sabemos que tres cuartas partes de la humanidad no pueden participar de esas comparsas de la belleza frívola, de esas mitologías de Vanity Fair. Algo va de la dieta al hambre, de las marcas costosas a los mercados piratas, de la civilización que convierte todo en basura a la humanidad que vive de reciclarla. Extender el modelo de consumo irreflexivo no es posible ni deseable. El día en que los mil trescientos millones de chinos tengan automóvil particular, y en que los mil doscientos millones de indios produzcan basura verdadera, basura industrial no biodegradable, ese día Vishnú le cederá para siempre su trono a Shiva.

Se ha abierto paso en el mundo la idea de que tenemos muchos derechos y casi no tenemos deberes. Llevamos siglos luchando por la libertad, pero no hemos articulado el discurso de nuestra responsabilidad. Llevamos siglos en la búsqueda del confort y se nos hace agua la boca hablando de la sociedad del bienestar, pero son pocos los que, como Estanislao Zuleta, han formulado sabiamente un elogio de la dificultad. Sin embargo, nada atenta tanto contra la salud como una prédica del confort y la facilidad; nada es más peligroso para la supervivencia humana que la excesiva adulación del egoísmo y el olvido de los principios de solidaridad y generosidad.

Sociedades como la colombiana, desamparadas por un Estado irresponsable y condenadas a rivalidad permanente, al individualismo agresivo, son buen ejemplo de los niveles de violencia que produce la falta de un sueño generoso de respeto en el que puedan converger millones de seres humanos.

Porque sólo sabemos convivir cuando una mitología compartida, unas tradiciones y unos rituales nos revelan al dios que está escondido en los otros, el exquisito misterio que es cada ser humano, y ello requiere altos niveles de educación verdadera, es decir, no aquella que venden los liceos y las universidades, sino aquella que está en las costumbres, en el lenguaje, en las fiestas y las ceremonias que nos hacen sentir parte de un mismo orden cultural.

El mundo asiste hoy a un acelerado cambio de memorias por noticias, de costumbres por modas, de saberes largamente probados por novedades. Pero estas guerras tecnológicas, este calentamiento global, estos tsunamis que derivan en crisis nucleares, nos recuerdan que la historia es impredecible, y así como a veces lo nuevo se yergue como el fascinante camino al futuro, también a veces los accidentes pueden revelarnos que conviene un poco de prudencia, un poco de sensatez y un residuo de reverencia, a la hora de paladear esas flores del vértigo.

Al fin y al cabo la ciencia ficción no surgió para celebrar las maravillas de la técnica sino para advertirnos, de un modo elocuente y fantástico, acerca de sus abundantes peligros.

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Nuestra edad de ciencia ficción (I)

El Espectador/ Opinión/ Por: William Ospina/ 20 Mar 2011 - 1:00 am



HACE 66 AÑOS, DOS BOMBAS ATÓMIcas destruyeron las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, decidieron el final de la Segunda Guerra Mundial, forzaron al Japón a la rendición ante las potencias aliadas y dieron comienzo a una nueva edad del mundo

Alemania había sido triturada por el doble martillo de los rusos atacando por el oriente y los aliados avanzando por el occidente. El triunfo en el frente europeo y en el asiático de Estados Unidos, que había entrado tardíamente en la guerra, significó también el comienzo de la guerra fría, que dividió el mundo durante cuarenta años en dos bloques de poder que se vigilaban uno al otro con desconfianza y con ira, en una tensa paz de pesadilla, sostenida sobre la amenaza cósmica de los arsenales nucleares.

Ahora sabemos que esas potencias enemigas no eran tan distintas: tanto los democráticos Estados Unidos como los burocráticos estados soviéticos profesaban el industrialismo, el armamentismo, el militarismo, y terminaron reconciliándose hace 20 años en las fiestas del mercado, en la desintegración de los proyectos solidarios y en la entronización del individualismo consumista como máximo ideal de la especie.

Hace 66 años vivimos en el mundo de la ciencia ficción. Las novelas del 007 dieron paso a los thrillers de espías y de traficantes de armas atómicas; la generación de los años 60 pasó del culto de las drogas místicas y la consigna del amor libre a la fascinación con la saga de los viajes al espacio exterior: íbamos rumbo a la Luna y a Marte; la revolución del transporte incorporó una velocidad de vértigo a la vida cotidiana; la revolución de las comunicaciones convirtió al mundo en el aleph de Jorge Luis Borges; internet y las redes sociales abrieron ante nosotros un océano de memoria y un jardín de encuentros virtuales, pero convirtieron a la vez a los organismos humanos en una subespecie sometida a la fascinación de los mecanismos; la globalización de la información y del mercado trajo como complemento necesario la proliferación de las mafias globales, el mercado planetario de las armas, el clima de alarma permanente de la sociedad superinformada, la enfermedad generalizada del estrés y la alternancia bipolar de sustancias estimulantes y sedantes, el triunfo estridente de la tecnología como principal escenario de la acción humana, la tecnificación de la vida y el triunfo de la profecía de Marx de que todas las cosas se convertirían finalmente en mercancías, el sexo y la salud, el arte y el espectáculo, el deporte y el tiempo libre, la paz y la guerra, la información y la educación, el agua y el aire.

Es asombroso el modo como han triunfado los paradigmas de la llamada civilización occidental. Fue asombroso ver anteayer al emperador Akihito hablando por primera vez por televisión a su pueblo, vestido con un traje occidental, con saco y corbata. Es asombroso ver el país que hace 66 años padeció por primera y única vez el apocalipsis atómico sobre sus ciudades, convertido ahora en productor de energía atómica, y víctima otra vez de los vientos radiactivos. Es asombroso haber tenido el privilegio y el horror de ver hace siete días en directo el modo como una ola monstruosa que venía de los abismos del agua iba barriendo y arrasando los litorales japoneses y convirtiendo en escombros las ciudades, estrellando los barcos contra los puentes, arrancando las casas como trozos de papel, moliendo en su trituradora automóviles, bosques, barrios, piedras, metales, máquinas y seres humanos.

Los diluvios y los tsunamis existieron siempre, lo que no existió siempre es una humanidad que puede estar presenciando al mismo tiempo la devastación de los tsunamis, los incendios de los reactores nucleares, los crímenes de las mafias mexicanas, la corrupción de los políticos colombianos, las manifestaciones de los demócratas egipcios, las elecciones en la devastada isla de Haití, las manifestaciones de los trabajadores de Winsconsin, los bombardeos de Gadafi sobre las ciudades rebeldes.

Lo nuevo no es la información, es el testigo. Lo nuevo no es la catástrofe planetaria y la confusión cósmica, sino el hecho de que la humanidad la presencie asombrada e inerme, y convierta las marejadas de la historia en parte fundamental de su propia existencia, sin tener a la vez mucha posibilidad de influir sobre ella.

Esta semana los periodistas amigos de la adrenalina se han animado a hablar de apocalipsis. Se diría que lo que nos parece a veces el fin del mundo no es más que la cotidianidad del mundo convertida, gracias a la tecnología, en una suerte de sofisticado espectáculo. Pero es verdad que ya estamos en la aldea de Bradbury, en el país de Frederick Pohl, en el planeta de Philip K. Dick. Ahora el viento trae un polen de cosas desconocidas, la naturaleza parece hablar una lengua distinta cada día, la historia entra a ráfagas por la ventana.

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Lo que asusta al filósofo



El Espectador/ Opinión/ Por: William Ospina/ 24 Abr 2011 - 1:00 am

EN RESPUESTA A MI RECIENTE COlumna "Nuestra edad de ciencia ficción", mi amigo el filósofo Juan Manuel Jaramillo ha escrito un texto alarmado que denuncia mis ataques sacrílegos a la sociedad tecnológica.

Juan Manuel nos recuerda que vivimos en la edad de la técnica y que ello es ineluctable. Pero no es eso lo que a mí me preocupa. Más me abruma la pasividad con que se vive ese fenómeno. Todos sabemos que ni siquiera asombro logran ya en los jóvenes esos modelos nuevos de teléfonos celulares cada vez más sofisticados, cada vez más táctiles, cada vez más efímeros. Ellos sólo quieren tenerlos ya y cambiarlos pronto.

Vivimos una época que convierte los mayores prodigios en realidades anodinas. Cosas que a los sabios de otro tiempo paralizarían de asombro, las recibimos entre la indiferencia y el tedio, y la industria las utiliza apenas como señuelo para hacernos consumir más.

Yo igual me dedicaría a cantar las alabanzas de tanto esplendor si no pudiera ver de antemano en el horizonte de la época el basurero en que convertirá al mundo la exquisita sociedad industrial. En rigor, antes de los materiales sintéticos y radiactivos nunca habíamos producido basura de verdad: todo entraba de nuevo en los ciclos de la naturaleza. Detritus humanos, residuos vegetales, papeles y cartones, escombros, nada de eso era verdaderamente oneroso para el mundo. Ahora es distinto y más vale que los filósofos y hasta los profesores de filosofía empiecen a preocuparse.

Según mi crítico yo olvido que vivimos en un sistema complejo e ingenuamente echo la culpa a los artefactos del modo de vivir de la época. Por supuesto que no son los discos compactos los que hacen que cada vez nos reunamos menos a conversar y a cantar; por supuesto que no son los televisores los que nos encierran a cada uno en una celda de egoísmo; por supuesto que no son los teléfonos celulares los que van haciendo que sólo lo distante valga la pena, y que sólo los ausentes sean dignos de atención, ya que sólo son sonidos y señales luminosas, en tanto que los que están presentes son cada vez más estorbosos: no nos dejan concentrarnos en la pantalla.

Al filósofo lo alarma que yo alce mi voz contra la admirable era tecnológica. Y yo quiero decirle que la verdad es que no soy tan peligroso. Ni siquiera detesto la era tecnológica, sólo expreso mi inquietud y mi llamado a la cautela ante sus pretendidas excelencias, y digo que valdría la pena ser prudentes frente a sus seducciones y vigilantes frente a sus maravillas. Pero quiero además que el profesor advierta la desigualdad de condiciones en que yo, de acuerdo con su interpretación, me bato contra la era tecnológica.

Ésta tiene a su favor no sólo todo el capital, todos los medios, todo el saber de las universidades, todo el arsenal de las industrias, todo el respaldo de los ejércitos y toda la veneración de la humanidad, sino también los elogios gratuitos de algunos filósofos como él, que candorosamente piensan que la tecnología necesita defensores contra unos escasísimos críticos que ni siquiera negamos su poder y su importancia, sino que apenas intentamos recomendar un poco de cautela ante su fuerza invasora y avasalladora.

Esa fuerza magnánima nos lleva en sus aviones al otro extremo del mundo (si tenemos dinero para pagarlo), pero también arroja bombas sobre ciudades con escuelas y hospitales; esa fuerza nos embriaga con sus espectáculos, pero también nos envenena con sus pesticidas; nos halaga con su publicidad opulenta y tentadora, pero sabe encadenarnos a sus casinos y a su consumo desaforado, a la vez que nos asfixia en su smog; lleva a nuestros hogares productos estupendos (si tenemos con qué comprarlos), pero hace avanzar eficientemente los basureros planetarios, llenos de empaques innecesarios, de la peste de las bolsas plásticas, de esas cosas que hoy son la moda y mañana la escoria; ilumina en la noche hogares y fuentes, comercios y parques con la energía de sus centrales atómicas, pero también destila sus aguas radioactivas hacia la sima sin testigos de la fosa oceánica.

Juan Manuel piensa que yo estoy arrojando un “anatema al Renacimiento, a la Ilustración, o al progresista y catastrófico siglo XX”. Según su imagen me voy “lanza en ristre contra el desarrollo tecnológico”, y de ese modo me muestra como un Quijote todavía más loco que don Quijote. Éste se batía en su delirio contra molinos de viento, que son gigantes concretos de aspas peligrosas, pero atacar a lanzazos una entidad tan abstracta como “el desarrollo tecnológico”, más que una necedad es un imposible.

En realidad, Juan Manuel, lo único que hago es opinar, criticar, utilizar el privilegio de la reflexión que nos dejaron el Renacimiento y la Ilustración, para decir que no toda novedad es un progreso y que no todo artefacto ingenioso nos beneficia. “La duda, decía alguien, es una de las formas de la inteligencia”. Qué raro que todo un filósofo piense que su capacidad reflexiva debe usarse mejor en refutar a los que dudan, que en meditar sobre las complejidades de la época. Qué raro que no considere su deber examinar los peligros que comporta tanto saber unido a tanto poder, tantos conocimientos aliados con tanta sed de lucro, tanto esplendor abrazado con tanto egoísmo.


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viernes, 29 de abril de 2011

El aporte ético y técnico de la UN en Aerocafé

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Por Gonzalo Duque Escobar *

Ante la vinculación que se le ha hecho a la Universidad Nacional de Colombia por parte de la Contraloría General de la Nación, en el primer trimestre de 2011, por una supuesta responsabilidad asociada a un detrimento patrimonial de recursos públicos, causados por presunto descuido o negligencia que explicaría fallas técnicas en varias obras que se adelantaron para la construcción del Aeropuerto del Café, como Profesor de la misma he decidido escribir estas notas para tratar de expresar algunas ideas que permiten resaltar la pertinencia, utilidad y valor del aporte ético y científico de nuestra Institución, gracias al concurso de varios docentes que participaros allá, todos compañeros en la vida académica, y subrayar cómo el cabal cumplimiento de su deber y aporte de la Sede Manizales durante las actividades que tuvo a cargo como interventora de obra, desde enero de 2005 hasta diciembre de 2007, resultó fundamental para aplicar debidamente los recursos públicos en la construcción de los terraplenes 1 a 7 en el marco del proyecto, capitalizando para la sociedad esa experiencia como una potencial herramienta desaprovechada al continuar con la obra y seguir avanzando buscando su culminación.

Lo que puedo señalar igualmente lo avala mi Declaración Juramentada del 19-08-2008 presentada a la Contraloría General de la República en la Gerencia Departamental de Caldas, además de mis escritos y vivencias como profesor de las cátedras relacionadas con los temas que entraré a considerar, tanto en el Programa de Ingeniería Civil como en el Programa de Construcción, donde he tenido a mi cargo cursos de Mecánica de Suelos, de Geología y de Economía del Transporte, de los cuales tengo mis propios textos y publicaciones de soporte para dichas materias.

Para el efecto trataré de mostrar que, si bien la historia del proyecto se parte en dos, mientras la primera fase donde estuvo la Universidad Nacional como interventora se resolvió de forma exitosa, sin aludir a la segunda fase del proyecto para la cual había concluido el correspondiente vínculo contractual de nuestra Institución, las críticas con las que se ha vinculado y señalado su responsabilidad, responden a interpretaciones de situaciones que desde la perspectiva epistémica no se corresponden con la verdad, se soportan en prejuicios y son una equivocada mirada al problema desde el campo teórico, desconociendo el fundamento empírico del problema. Ver Figura 1


Figura 1. Si en lo EPISTÉMICO se contempla Ética, verdades y creencias, en lo METODOLÓGICO entra el procedimiento lógico. Si lo TEÓRICO recurre a procesos demostrativos, lo EMPÍRICO se soporta en la experiencia y la comprobación.

En efecto, la visión equivocada que ha hecho curso en contra de la Universidad, supone que “la ingeniería es una a nivel universal”, que la construcción se abordó con tecnologías insuficientes cuyo alcance se limita a experiencias elementales locales, a que las fallas ciertas en los terraplenes 1 y 4 por ser previsibles, fueron consecuencia de imprevisiones técnicas y ambientales donde la universidad no se aplicó, que la capacidad ofrecida por la Universidad no era suficiente, y que en virtud de los niveles de salvable incertidumbre debió la Universidad impedir el avance de los proyectos hasta no superar semejantes circunstancias. Ninguno de estos puntos son ciertos, así se hayan presentado fallas en los terraplenes 1 y 4, obras sobre las cuales la Universidad tuvo una participación en la primera fase del proyecto, la cual nunca respondía por los grandes terraplenes actualmente en construcción, sino por otros de menor complejidad que se construyeron hasta finales de 2007. Vale señalar que dicha participación solo comprende la fase inicial del Terraplén 4.

Para empezar debo advertir que siempre lo teórico por recurrir a métodos demostrativos resulta aplastante para nuestra Universidad, mientras lo vivencial de su buen accionar que se dio sobre procedimientos inductivos partiendo de la experiencia, por lo sutil de lo empírico resulta difícil de ver por la sociedad. Entre uno y otro campo, desde la época de Galileo ha quedado establecido que el método científico, no es deductivo, y que responde a procesos absolutamente inductivos, por lo que la teoría siendo un asunto necesario e importante, antes que desconocer la realidad debe saber interpretarla.

Pero por razones que podrían servir de distractores para centrar la atención en presuntas anomalías de otra naturaleza, si es que las hay, en el caso de Aerocafé el fundamento epistémico se ha nutrido de prejuicios para argumentar proposiciones, a partir de procesos demostrativos que desconocen la realidad, falsean los hechos y vivencias del proceso, y afectan nuestra Institución. Ver Figura 2.


Figura 2. Como lenguaje, la TEORÍA apenas es un conjunto de tautologías que carece de contenido sustantivo, pero que ofrece un sistema para procesar experiencias y aportar elementos, facilitando consideraciones en parte lógicas y en parte fácticas. Adaptada de http://es.wikipedia.org

De ahí que, pretenda mostrar hasta donde son correctas o incorrectas las proposiciones anteriores, expresadas no para construir una Teoría o Hipótesis, sino pensando desde afuera en cómo debieron ser las cosas y no en cómo ocurrieron. Si a partir de una infinidad de premisas las hipótesis dan para suponer cualquier cosa, limitándolas a lo ocurrido se esclarece mejor el campo del conocimiento.

Es bueno empezar señalando que en virtud del Estatuto 1210 de 1993, la Universidad Nacional de Colombia, creada por la Ley 66 de 1867, “es una comunidad académica cuya misión esencial es la creación, desarrollo e incorporación del conocimiento y su vinculación con la cultura”, y como tal establece su misión para “desarrollar la docencia, la investigación, las ciencias, la creación artística y la extensión”, buscando dichos fines y los demás que le señala dicha Ley. Grave sería que la Universidad del Estado no estuviera presente nutriéndose del conocimiento y del desarrollo tecnológico adquirido en su ejercicio académico con este proyecto de características singulares, y como poseedora de saberes locales aportándole al desarrollo del país, máxime cuando cuenta con un programa de Ingeniería Civil creado hace 63 años para esta región, un equipamiento técnico-instrumental con equipos robustos y adecuados para el caso, además de un recurso humano especializado, idóneo y calificado para las tareas que se propuso como interventora.

Un contexto

Posiblemente, el desafío que demanda la construcción de la obra ingenieril para la pista de este aeropuerto en Palestina, empieza por preguntas tan simples como: cúal es el escenario económico, social y ambiental del proyecto, lo que a su vez condiciona sus posibilidades a la capacidad tecnológica, financiera e institucional, aspectos que dependerán del entorno geológico y ambiental, como de los recursos técnicos y científicos disponibles en la región. Para esto efectos, la modelación geotécnica para evaluar el comportamiento dinámico del proyecto con el concurso de expertos foráneos, más que importante parece crucial. De lo anterior surge como alternativa una opción: recurrir a un aeropuerto que no se soporte en una costosa plataforma o viaducto de acero y concreto, sino en una infraestructura de bajo costo, resultado de grandes movimientos de tierra donde cortes y llenos se compensan a lo largo de una colina objeto de un modelado topográfico. El resultado, una estructura de tierra cuya complejidad dependerá de la mayor o menor magnitud de los terraplenes, y su viabilidad de la experiencia de los constructores (capacidad técnica y científica) en el manejo de las ofertas y demandas ambientales (medio ecosistémico y construido), entre otros factores.

Pero la obra inicialmente pensada como una solución alterna y equivalente al Aeropuerto de La Nubia, cambió sustantivamente después de 2007, cuando se pasó de un proyecto con pista de 1700 m sobre terraplenes pequeños, como el 2, 3 y 5 de relativa simplicidad y terraplenes medianos como el 1, 4, 6 y 7 cuya complejidad llega al límite del estado del arte, a desarrollar otro aeropuerto con una pista de 2300 m, que por resultar más largo exigía terraplenes adicionales de gran tamaño y mayor complejidad ingenieril, como los terraplenes 8, 9 y 10. Así que con el cambio de proyecto se creó una nueva circunstancia, y como tal una situación diferente a la anterior, que ameritaría la investigación geotécnica y mayor experticia como fundamento necesario para superar ese desafío: sólo que en este segundo escenario, dado que había liquidado su contrato de Interventoría en diciembre de 2007, la Universidad Nacional de Colombia no participa, pero advierte de esa necesidad. Esto es, con la extensión y mayor envergadura, el proyecto entra a presentar nuevos problemas que deben ser estudiados abordando la obra con otro modelo ingenieril y nuevos recursos instrumentales y humanos, coherentes con el necesario desarrollo tecnológico dada la complejidad y estado del conocimiento, la deformabilidad y baja resistencia de la mezcla de suelos residuales (los asociados a la meteorización del macizo rocoso) con suelos derivados de cenizas volcánicas, los mayores niveles de esfuerzos asociados a la mayor altura de los llenos, la fragilidad o vulnerabilidad de las rocas de soporte para dichos terraplenes, y las dificultades geofísicas y ambientales del proyecto.

Es importante señalar que el Terraplén 5 se utilizó como terraplén de prueba, por estar en el límite de complejidad entre los terraplenes pequeños y medianos, para reducir los niveles de incertidumbre consustanciales a las condiciones del proyecto, tales como el tipo de obra, estado del conocimiento, capacidad técnica, recursos económicos, información disponible, naturaleza y estado de suelos y rocas, y condiciones ambientales y de entorno. Las pruebas ejecutadas para el Terraplén 5 y el seguimiento integral de la licencia ambiental, ambas conocidas por Corpocaldas en 2005, confirman el carácter experimental de ese terraplén como primer terraplén y como terraplén de prueba, donde los ensayos de campo y laboratorio quedan establecidos en los resultados y análisis presentados por escrito y de utilidad para el diseño de los demás terraplenes, y para los efectos de lo señalado en el Plan de Manejo Ambiental. Este Terraplén exhibe hoy el manejo cabal e integral de la primera fase de Aerocafé.

Aunque hubiese sido deseable la documentación más extensa de esta experiencia, lo anterior resulta sustancial para señalar que necesariamente el proyecto presentará problemas cuyas fallas deberán capitalizarse para hacerlo viable, problemas como los ocurridos en el inicio del Terraplén 4 y que lograron superarse, como también en el Terraplén 1 cuya suerte puede ser explicada por esta causa y no como consecuencia de la imprevisión humana, y donde hubo uso complementario y utilidad marginal de la inversión.


Figura3. Dos etapas con dos proyectos diferentes: con terraplenes medianos e intermedios que agotaba el estado del arte, y otro sobre terraplenes grandes que se constituyen en un reto para el cual la experiencia anterior resultaría, más que importante, fundamental. Adaptada de http://www.hirender.com

Valorando lo nuestro

Desde la perspectiva tecnológica y económica el contexto y naturaleza de las obras para el Aeropuerto del Café en Palestina, no admiten un prejuicio como el de desestimar nuestro desarrollo tecnológico, por incipiente que parezca, bajo el presupuesto de que la ingeniería es una: ni siquiera el médico en su ejercicio profesional parte de enfermedades, sino de que existen pacientes, cada uno con particularidades.

Lo anterior permite abordar el problema cultural de la dependencia tecnológica, dado que a partir de estos enfoques concebidos a veces desde la propia academia, donde sabemos mucho de ciencia y tecnología pero poco de saberes, amparados en ese criterio replicamos tecnologías foráneas en vez de expresar los saberes y valores de la cultura popular y ancestral en los términos de la ciencia moderna, o compramos proyectos llave en mano destinando valiosos recursos que al no incorporar procesos le cercenan posibilidades de desarrollo al país sin dejarle nada. Por eso es que dependemos de la medicina de Washington que alimentando el mercado desconoce nuestras plantas medicinales, o de modelos para vivienda de interés social soportados en la poderosa tecnología americana del concreto y del acero, que para los mismos efectos termina excluyendo tecnologías vernáculas como el bahareque donde se cosechan los productos de nuestra oferta natural y cultural.

Esas premisas que valoran la importancia del patrimonio cultural de los pueblos, su desarrollo tecnológico y económico y el proyecto de ciencia de la Nación, además de explicar la importancia del ejercicio de la Universidad en Aerocafé, al ver el proyecto como una oportunidad sustantiva para avanzar en procesos de desarrollo y adaptación tecnológica, invitan también a diseñar políticas de ciencia y tecnología que orienten el gasto público prioricen proyectos que estén a mitad de distancia entre las tecnologías convencionales y de punta: a modo de ilustración, para los proyectos energéticos, entre la estufa de leña y la planta nuclear. Al respecto vale la pena señalar que, si ayer la CHEC pasó de La Ínsula (20mil Kw) o La Esmeralda ( 30 mil Kw), a Hidro-Sanfrancisco (135 mil Kw), en lugar de seguir con la hidroeléctrica de la Miel (400 Kw) jalonando la industria e ingeniería en el orden regional y nacional, por decisiones del Estado se dio el salto a la construcción de macro-proyectos de tamaño extremo, como Chivor (1 millón de Kw) y El Guavio (2 millones de Kw) que finalmente costaron el doble de lo presupuestado, como consecuencia de haber abandonando los procesos de desarrollo tecnológico necesariamente graduales y haber equivocado la estrategia para jalonar el desarrollo de las fuerzas productivas y de la ingeniería de la Nación.

Para el caso que nos ocupa, la mecánica de suelos se ha desarrollado en los suelos transportados de las latitudes altas, en USA y Europa, donde imperan condiciones diferentes a las del trópico andino cuyo medio natural entrega una oferta de suelos, rocas, clima, biota, ambiente tectónico y geofísico singulares. Allá los suelos poseen fábrica estructural (discontinuidades) predecible y la fábrica textural (minerales) gobernada por factores físico, lo que no los nuestros donde entran factores aleatorios y químicos, respectivamente. En el caso especial de Palestina las rocas sobre las cuales se apoyan los terraplenes, entre ellas los esquistos grafitosos que se alteran en días y semanas al entrar en contacto con la humedad, son rocas de origen marino dispuestas en un ambiente topográfico, sísmico e meteorológico adverso, altamente plegadas y fracturadas, donde esas masas grafitosas intercaladas y susceptibles a la degradación acelerada cuando se exponen a la intemperie, se han formado en los fondos oceánicos carentes de oxígeno y con azufre, antes de levantarse con el conjunto durante la orogénesis, para cubrirse luego bajo mantos de cenizas volcánicas de metros de espesor.

Igualmente los suelos derivados de las cenizas volcánicas que las cubren, entran en la mezcla con suelos derivados de aquellas (suelos residuales del lugar) para conformar los materiales que se compactan durante la construcción de los terraplenes. Los suelos derivados de cenizas, son reconocidos en la literatura especializada como suelos especiales, dado que su estabilidad, comportamiento hidráulico y manejo en obra, responden a complejas características eléctricas, y no a los simples parámetros físico-mecánicos de otros materiales térreos de construcción.


Figura 4. Fallas asociadas a la incertidumbre consustancial de la tecnología regional, en un talud tratado de la Av. Alberto Mendosa Hoyos. Manizales, abril de 2011.Imagen de http://smpmanizales.blogspot.es/

En virtud de lo anterior vale la pena señalar que en la región se ha desarrollado una tecnología , tan autóctona como el bahareque la más vernácula de las tecnologías de vivienda para nuestro medio tropical aportada en la colonización antioqueña: se trata de la tecnología para el control de la erosión y el manejo de aguas en ambiente torrencial de este medio tropical, la que ha venido desarrollándose por la ingeniería regional desde las épocas de CRAMSA (1974) con el concurso de la academia, entre otros, al implementar obras para tales fines a partir de experiencias y desarrollos en rellenos hidráulicos para darle piso a la ciudad a lo largo del Siglo XX, y de investigaciones de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales. Igualmente con experiencias significativas en cenizas volcánicas del Comité de Cafeteros capitalizadas desde mediados del pasado siglo, y ahora por los ingenieros de la región en la construcción de la Autopista del Café y en las vías del Plan 2500 en Caldas, donde la Universidad ha estado presente cuidando celosamente el debido destino y aplicación del erario público, o con la experiencia obtenida en los desarrollos de la Central Hidroeléctrica de Caldas, CHEC, donde se subraya la construcción de la presa en tierra de La Esmeralda en la década de 1960 y de la presa de la Miel de años recientes, para la cual contribuyó nuestra Institución con el modelo hidráulico a escala reducida.

Todo esto que ha contribuido al desarrollo del proyecto como un activo, es un patrimonio tecnológico incorporado por la ingeniería local, gracias a la apropiación social fruto del quehacer de la Universidad Nacional de Colombia, y como tal una contribución al proyecto de ciencia para la Nación. De ahí que gracias a este aporte y al nivel o estado del conocimiento en nuestro medio, la construcción de los terraplenes 1 a 7 resultaba ser una empresa adecuada para un equipo de especialistas locales con experiencia en el tema. Necesariamente en los terraplenes 8, 9 y 10, el perfil académico y de experticia de los responsables del proyecto debería ser otro: el de profesionales formados para la investigación y con experiencia más amplia.

Cómo se abordó la obra

Existen dos tipos de universidades: las universidades del conocimiento y las de docencia. Las primeras formando Doctores y por lo tanto investigadores, mientras las segundas formando Especialistas y como tal profesionales entrenados para aplicar un tecnología de forma exitosa. El nivel de Maestría, que resulta ser para un híbrido entre el investigador consumado y el especialista experto, es justamente el que demanda el oficio de un profesor universitario, dados la naturaleza y carácter de nuestras universidades. Esta aclaración resulta relevante para hablar de la competencia del personal que participó en el proyecto por parte de la Universidad, haciendo la interventoría de la construcción de terraplenes pequeños y medianos que no superaban el estado del arte, como son los terraplenes 1 a 7.

En efecto: la Universidad desplegó una actividad que en la parte sustancial estuvo a cargo de Carlos Enrique Escobar Potes, Ing. Civil (1980) con 30 años de experiencia calificada en este campo del conocimiento, Profesor del área de geotecnia y coautor del texto universitario Mecánica de los suelos (2003), disponible en www.galeon.com/geomecanica Para ser más contundente en esta diferenciación, quisiera señalar que a los médicos se les forma como especialistas y no como doctores, dado que su formación de carácter profesional, busca prepararlos para resolver problemas y no para investigarlos.

Desde el punto de vista metodológico la Universidad siempre entendió que los recursos disponibles en el país para acometer el Aeropuerto del Café, son muy limitados, razón por la cual los promotores del proyecto optaron por terraplenes y nunca por una gran plataforma de concreto anclada a modo de viaducto sobre una estructura compleja y sustancialmente costosa. De ahí que mientras el Aeropuerto Internacional de Hong Kong se haya desarrollado a un costo de US 15 mil millones, el Aeropuerto del Café desarrollado hasta la pista de 3.600 metros, podría costar el tres por ciento de esa cifra.


Figura 5. Geología regional mostrando el ambiente tectónico entre Manizales y Palestina, afectando rocas de edad Cretácica. Plancha K8, Ingeominas.

Igualmente la cartografía del país tiene un retraso sustancial de tipo estructural, el que ha gravitado en el caso de Aerocafé y de las muchas obras de infraestructura que dependen sustancialmente de ella: para este Aeropuerto se logró resolver en la medida de lo posible las deficiencia estructural de la cartografía temática y de detalle existente: por ejemplo para las inconsistencias entre lo proyectado y construido, como consecuencia de errores en las curvas de nivel de los planos oficiales, y para completar la información geológica, dado que la resolución de la cartografía, aunque de gran utilidad, no era suficiente.

Aunque esta información se complementó, el trabajo de campo posible y desplegado con cuidado, deja incertidumbres no solucionables, dado que por razones tecnológicas el proceso manual no compite con los costosos recursos tecnológicos de las herramientas modernas, tales como sensores remotos (imágenes satelitales y aerofotografías). Es evidente que siendo el papel y la responsabilidad de la Universidad la interventoría de obra, y no la de diseño y manejo (gerencia) del proyecto, o su construcción, existía un límite ético a sus funciones en virtud del cual sin dejar de advertir asuntos necesarios y acatando las directrices ambientales de Corpocaldas, no debía ir más allá de lo que siempre hizo cumpliendo con su responsabilidad, bajo el presupuesto de la idoneidad del diseñador y la gerencia del proyecto, a cargo de personas visibles y conocidas en nuestro medio, avaladas por los títulos y reconocimientos del Estado y la sociedad, y designadas por la Junta Directiva de Aerocafé, como también la del constructor seleccionado por procesos de contratación indubitados a la fecha.


Imagen 6. Para alcanzar el nivel de información que requiere un proyecto, se llega combinando métodos de diferente costo: primero la geología de campo, más económica, y por último, las costosas perforaciones exploratorias. Imagen en: http://www.galeon.com/cts-economia/energia.htm

Incertidumbres insalvables

Esa incertidumbre se suma a la del verdadero estado y extensión espacial de las rocas altamente susceptibles a degradarse a la intemperie y cubiertas por metros de capas de cenizas volcánicas, al carácter aleatorio de la orientación y estado de las discontinuidades del macizo rocoso cubierto por esas cenizas (planos de estratificación y ruptura no visibles), al complejo comportamiento de suelos de cenizas volcánicas participando con proporciones variables en mezclas de suelos residuales de composición aleatoria; además de las dramáticas variaciones ambientales (el clima tropical con su humedad y temperatura). Así y todo, pese a las incertidumbres consustanciales, los terraplenes de la primera fase, la del 1 al 7, fueron bien construidos tal cual se puede advertir hoy en las obras, incluyendo los relictos del Terraplén 4 que ha fallado por otras condiciones y circunstancias ajenas a la Universidad Nacional, dado que hasta su participación hubo procesos y productos adecuados y estables, resultado de las obras que custodió como interventora, del acatamiento a las instrucciones de la autoridad ambiental, como de la observancia de los diseños y especificaciones técnicas y de las decisiones de la Gerencia, quien tomaba las decisiones del caso.


Figura 7. Macizos rocosos mostrando sus planos de discontinuidades, conformados por fracturas y capas de rocas. Izq: la Sultana. Der. Cajamarca. Fotos personales.

Y tal cual se señaló en el contexto, dado el estado del arte y complejidad variable de la obra, el proceso constructivo optó como estrategia por desarrollar inicialmente los terraplenes pequeños, para que dicha experiencia sumada a la el terraplén de prueba, facilitara la construcción de los terraplenes mayores, admitiendo entonces que las fallas menos probables en los primeros y más factibles en los segundos, se podrían presentar dentro de ciertos límites razonables, generándose con las mismas un nuevo conocimiento útil para retroalimentar el proyecto, y de paso reformular o complementar la teoría existente para nutrir la ingeniería local con ese patrimonio adquirido en la experiencia de la obra, gracias al concurso de la Universidad quien garantizaría su apropiación social.

Cuando se inicia la segunda fase del proyecto en 2008 y se enfrenta la construcción de los grandes terraplenes, lo grave ha sido entonces la salida de la Universidad en cuanto técnicamente no se blinda y en cambio se descapitaliza el proyecto, dado que ésta también tenía la capacidad de expandir su oferta y capacidad de servicios con la componente investigativa, y aportar con sus experiencias adquiridas a través de los terraplenes 1 a 7, para abordar con mayor probabilidad de éxito los terraplenes 8, 9 y 10 de la segunda fase del proyecto, sumando la valiosa experiencia profesional e investigativa de más Profesores venidos de las sedes de Bogotá y Medellín y dispuestos a aportar.

La metodología implementada empezó por construir un terraplén de prueba, que examinando la relación costo/beneficio resultaba procedente hacerlo tomando el Terraplén 5 de la obra, en virtud de sus características. El tamaño importante de esta estructura es un elemento sustantivo, dado que un pequeño lleno no permite encontrar el desempeño de los elementos relevantes de la prueba. Concluido exitosamente éste y otros tres, se inicia el Terraplén 1, en el cual, a pesar del diagnóstico favorable de las rocas inferido por el estado y conservación milenaria de las capas de ceniza volcánica de la cobertura, se presentan dificultades con las rocas del piso que lo soporta: justamente con los esquistos grafitosos ya señalados.

La falla que se presenta en el Terraplén 1, es consustancial con la incertidumbre del problema, y no responde en ningún momento a imprevisiones humanas; aún más, el equipo valora el plan de contingencia como respuesta a esta dificultad, y los dueños del proyecto deciden, tras resolver los impactos ambientales, suspender las inversiones y desplazar el eje del Aeropuerto aprovechando en sumo grado lo que se ha construido del Terraplén 1, por considerarlo viable, adecuado y conveniente. La inversión en el Terraplén 1 fue parcial y su parte construida generó tres tipos de beneficios: entregó conocimiento útil para el desarrollo del proyecto, cumplió con funciones estructurales aportando confinamiento al macizo rocoso y contribuyendo al drenaje, y quedó con aportes funcionales ya que como escombrera generó economías de obra de construcción y como superficie conformó parte de las área complementarias de la pista.


Figura 8. Aeropuerto del Café: planimetría general señalando dos pistas: 2100 m y 2700 m y la proximidad y tamaño de la cabecera de Palestina. http://actividad2desarrollo.blogspot.com

Esto es, la inversión parcial en el Terraplén 1 no se constituye en un detrimento patrimonial, máxime cuando lo que se edificó y desplegó, sí tuvo verdadera utilidad, no solo para lo señalado, sino también en la componente ambiental, asunto que se avala con la conformidad derivada de la gestión de Corpocaldas. Y pese a que lo anterior resulte ser un argumento fácil de presentar a posteriori, sin desestimar las consecuencias de dicha falla, lo señalo con el objeto de facilitar el justo balance de lo realizado, balance donde también entraría el beneficio asociado a la correcta ejecución de varios terraplenes, para resolver la pregunta en torno a cómo iba el proyecto a pesar de lo ocurrido en una obra donde eran probables las fallas, las que seguirán siéndolo, hasta cierto nivel de importancia.

Adicionalmente vale la pena señalar que gracias al concurso de la Universidad, la obra se enriqueció: se pueden observar en los terraplenes ejecutados del 1 al 7, obras propias de la tecnología regional, las cuales se implementaron tras haber encontrado que unas estructuras de drenaje con tecnología PVC no cumplieron con el propósito para el cual estaban destinadas. Igualmente al examinar lo ocurrido con los terraplenes 1 y 4 también se encuentra que a pesar de la falla de la roca sobre la cual se soportan, los terraplenes como tal estuvieron bien construidos, bien ejecutados, bien hechos, y de conformidad con los planos, e incluso dotados con elementos que los enriquecían y que fueron propuestos y avalados en conjunto por el equipo responsable de la obra, del cual hizo parte la Universidad prestando su concurso como interventora y Corpocaldas velando por los recursos naturales.


Figura 9. Secuencia de los Terraplenes 8, 9 y 10. La Patria.com

Luego se presenta la situación con el Terraplén 4 donde más adelante se construye parte de un tacón o pequeño terraplén de contrafuerte diseñado por el asesor de gerencia responsable de los asuntos de este orden, como medida para asegurar su estabilidad que aparece comprometida. Pero con la salida de la Universidad y habiendo quedado iniciado pero no pudiendo concluirse el Terraplén 4, entrega la Institución un conjunto de instrucciones claras y precisas, por escrito, relacionadas con el necesario manejo de aguas, no solamente superficiales sino también subterráneas, en especial las primeras porque son las que pueden penetrar el terraplén y alcanzar el macizo rocoso sobre el cual se soporta; macizo rocoso donde la presencia de esquistos grafitosos hace vulnerable la estabilidad de la obra, en caso de degradarse tal cual se aprendió en el Terraplén 1.

Habiendo salido la Universidad, la suerte de la estabilidad de la obra queda dependiendo de tales medidas, y de las incertidumbres propias del proyecto, las que posiblemente serán definitivas, dado que el 2008 resultó ser un año en el cual las precipitaciones exacerbadas con la presencia de La Niña alcanzaron registros históricos, como fue noviembre, consecuencia del calentamiento global.

En resumen, la Universidad participó en 7 terraplenes donde las fallas que se presentaron se reducen a lo que ocurre con el Terraplén 1, y donde los problemas del Terraplén 4 tuvieron un manejo adecuado para el caso, mientras tuvo competencia como interventora. Si las fallas progresaron después de haber concluido su labor, consecuencia posiblemente de la acción destructiva del agua, de no haberse implementado las obras y demás acciones que la Universidad dejó como instrucciones expresas para prevenir el deterioro de la estabilidad de dicha estructura, de haberse dejado inconclusa y expuesta, las consecuencias escapan de su responsabilidad, dado que no son su competencia.

En esta parte, creo importante resaltar que la Universidad también se ha beneficiado de su vinculación directa al proyecto, al haber contado con un escenario de oportunidades para investigar. Esta posibilidad de capitalizar conocimientos necesarios para la región y para el país, probablemente se habrían perdido con otro tipo de entidad. Ej.: el método de ensayos de compactación que desarrolló el Profesor Carlos Enrique Escobar sobre los procesos constructivos; el Profesor Óscar Correa desde sus cursos de Mecánica de Suelos; y el suscrito con más de 10 publicaciones en para los cursos de Ciencia Tecnología y Sociedad, CTS y de Economía del Transporte, que se presentan en el texto: http://www.galeon.com/economiaytransportes

Relevancia del proyecto

Ya aludíamos al costo del Aeropuerto Internacional de Hong Kong, cifrado en un valor comparable al monto de las reservas o de la deuda externa de un país promedio en vía de desarrollo. Semejante cifra se explica por el rol económico de dicha urbe como centro financiero y comercial. Los US 15 mil millones, más que un gasto, fueron una inversión que se hizo para que la economía de la ciudad resultara viable, dado su carácter protagónico como nodo del transporte mundial y como centro económico de Asia.

Ahora, reconociendo tal cual lo he señalado desde años antes, que el Aeropuerto del Café debe ganarse la voluntad política y reconocimiento regional, que no tendría bancabilidad sin un desarrollo ulterior hasta dotarlo de una pista de 3600 m cuya financiación debe ser objeto de la inversión privada y no del gasto público, entonces obligado a los argumentos para los contradictores del proyecto, señalo algunos que para la ocasión no deberían pasar por alto.

En un artículo que titulé “Aerocafé, uno de los tres aeropuertos competitivos de Colombia”, de enero 17 de 2000, en el que empezaba señalando que dicho nombre, para el entonces Aeropuerto de Palestina, sí le aportaría al país y al proyecto de construir esta región cafetera, señalaba para el caso de Colombia las diferencias entre los aeropuertos de Cali, Barranquilla y Aerocafé que cumplían bien, con los del resto del país: El Dorado por su altitud impide que los Jumbos no puedan salir de Bogotá a Europa o Santiago, full carga, pasajeros y combustible; Rionegro “vive cerrado”; Cartagena resulta estrecho, y los demás, como ocurre en La Nubia y Matecaña de Pereira, o poseen pistas cortas o se opera con la ciudad encima y por una misma cabecera. Señalaba además que aunque la evaluación de Matecaña, hecha por la firma Corporación Aeropuerto de Paris en 1982, propusiera llevar el escenario hacia Cartago, en virtud de los posteriores desarrollos viales el aeropuerto de Santa Ana ha dejado de ser estratégico por no contar ahora con su “cuenca propia”, que es su territorio o radio de influencia estimado en una hora por tierra, lo que significa que el ya depreciado aeropuerto de Palmaseca y Sata Ana en Cartago, se interfieren y compiten, mientras que Aerocafé cuenta con “cuenca propia”. Igualmente, lo anterior sumado a que la longitud de pista en Cartago es de 2200 m, extensión equivalente a 2700 m en Palestina por ser más alto, explica por qué en tantos años de existencia Santa Ana no haya generado mayor impacto regional.

Y a pesar de señalar que en Palestina Aerocafé no admite segunda pista, pero sí un Jumbo levantando más carga, los argumentos que muestran la bancabilidad de Aerocafé se han ido consolidando. Las tarifas de pasajero y carga más competitivas tienen que ver con dos puntos: primero porque en aeropuertos de pista corta como son las otras pistas del Eje Cafetero, los aviones medianos y pequeños no pueden ofrecer tarifas reducidas, ni fletes bajos; de ahí que sólo tengamos exportaciones importantes de flores en Rionegro y El Dorado. Esto es similar a lo que ocurre con Buenaventura o Cartagena operando con barcos Panamax, donde los fletes marítimos resultan 5 veces superiores a los que ofrecerán los barcos súper-pospánamax que transitarán el Canal de Panamá cuando esté ampliado. El segundo punto, que de acuerdo con lo señalado por la organización que agrupa a los pilotos civiles de Colombia, Aerocafé ofrece condiciones para costos de fleteo superiores a las de Rionegro y El Dorado: un Jumbo que podrá despegar de Palestina con 112 mil libras, levanta 75 mil libras en el aeropuerto de Rionegro y 83 mil libras en El Dorado; esto sumado a su ubicación de privilegio en el centro de Colombia, permite pensar que también Aerocafé podría generar un centro de convergencias aéreas alterno a El Dorado dada su limitación por los 2550 m de altitud.

En materia de empleo y trabajo, variable socio-económica sensible para las capitales cafeteras, basta señalar que el primer empleador en las grandes megalópolis del planeta, es el puerto o el aeropuerto, tal cual ocurre en Chicago o Atlanta con el Aeropuerto, o en New York, Hog Kong y Amsterdam, ciudades donde puerto y aeropuerto compiten. En estos casos no se trata de los empleados del terminal, sino de personas que se ocupan en actividades y empresas que se fundamentan en el medio de transporte dependiendo absolutamente de él. De ahí la importancia de ver un aeropuerto más allá de la pista o los puertos mirando más allá del malecón: viéndolos como nodos del transporte y como corredores logísticos.

Por lo anterior, recalco la necesidad de reformular los instrumentos de planificación y desarrollo de los municipios vecinos, para ordenar sus territorios de forma coherente y adecuarlos a los impactos de Aerocafé. Para el efecto habrá de implementarse políticas y acciones orientadas a la reconversión industrial y agropecuaria de cara a los conflictos de los actuales usos de recursos y procesos productivos, donde urge la producción limpia y el desarrollo tecnológico y cultural, y una gestión mediante la articulación de actores estratégicos (gobierno, academia, empresa y sociedad civil), concertando y desarrollando nuevas condiciones para subsectores específicos que respondan a las fortalezas culturales y naturales de la Ecorregión Cafetera, dado que Aerocafé puede dar cuenta de nuestras limitaciones de conectividad como territorio mediterráneo, facilitando actividades tales como agroindustria, flores, confecciones, artefactos y servicios tecnológicos de alto valor agregado, turismo y otros servicios.

Segunda fase de Aerocafé

Y volviendo a la segunda etapa del proyecto iniciada en 2008 para buscar una pista de 2100 m, en la cual la Universidad ya no está vinculada como interventora, continúa una fase constructiva que debe blindarse técnicamente de otra forma en virtud de los grandes terraplenes, lo que exige importantes obras de cimentación y un diseño más sólido, no solo de los terraplenes sino de la forma de ejecución, e instrumentación que la acompañe necesaria para el control del proceso constructivo, con una labor orientada por un equipo humano con experiencia calificada; esto para lograr un diseño que identifique recomendaciones y normas cuidadosas o procedimientos especiales, además de planes de contingencia en caso de eventuales dificultades que se puedan anticipar, lo que significa resolver por la vía de la prevención los problemas ingenieriles posibles y probables, existiendo otros imponderables en virtud de la incertidumbre consustancial del proyecto, amplificada para esta etapa.

Con este enfoque es probable pronosticar o advertir algunas de las fallas estructurales en los llenos o en el piso rocoso de la base que los soporta, y eventuales asentamientos que generen deformaciones indeseables del terreno que habrá de recibir el exigente pavimento de la pista. Por lo tanto, todo lo dicho sugiere una instrumentación no convencional, que además de lo anterior permita evaluar a futuro, en condiciones de sismo y lluvia, el estado y comportamiento del sistema de drenaje, y la estabilidad estructural y volumétrica del Aeropuerto, además de los terraplenes ya construidos en virtud de la naturaleza del problema.


Figura 10. Imágenes virtuales que recrean Aerocafé, capturadas de videos de La Patria tv y Aeropuerto del Café, en http://www.youtube.com

Ahora el problema a mi juicio, es cómo desarrollar el proyecto hasta los 3.600 m, por ser el aeropuerto que se requiere y el que ofrece posibilidades de financiamiento privado (bancabilidad), y para el cual en la dimensión técnica las condiciones geotécnicas no están resueltas a pesar de los estudios de suelos existentes a la fecha, hechos por prestigiosas firmas de la ingeniería local, pero en los que su certificación posiblemente resultaría insuficiente para soportar los requerimientos de un empréstito internacional condicionado a experiencias similares por demás inexistentes; como tampoco está resuelto el necesario clima de confianza pública en virtud de los cuestionamientos administrativos y mediáticos que han gravitado luego de la salida de la Universidad y del Comité de Cafeteros, dos instituciones que además de entregar en pie la obra, hicieron aportes éticos, desempeñándose con responsabilidad ambiental, económica y social.

Sin blindar técnicamente el proyecto ni recuperar esa confianza de la sociedad civil, no tiene sentido intentar desarrollarlo integralmente, buscando repotenciarlo con compromisos de los actores sociales todos, en virtud de sus bondades por los impactos favorables que se avizoran, satisfacer no solo lo señalado en el campo geotécnico, sino también otros aspectos sociales, económicos y ambientales de la generalidad del proyecto, pero visto como un corredor logístico que debe estar articulado al sistema de transporte de aire y tierra, al sistema urbano regional, y a la economía de bienes y servicios de la región, además de contar con la voluntad política de sus beneficiarios, asunto por construir, y de responder a las necesidades reales e imaginarios de los habitantes de una región agobiada por la crisis del café, cuyo notable potencial social, cultural y ambiental puede detonar en gran parte el Aeropuerto.

Y en consecuencia, cómo no hacerlo con la Universidad, pero entendiendo que éste nuevo proyecto requiere una reformulación integral de tipo estructural, pues no se trata de una simple pista, sino de un medio y un bien público, estratégico para facilitar el desarrollo regional. Aerocafé es algo más que un aeropuerto: se trata de una opción de desarrollo para el centro occidente colombiano, cuya condición mediterránea le exige un sistema integral de transporte que contemple el medio aéreo, además del desarrollo y transformación del sector productivo y de servicios, a partir de una reconversión del sector agropecuario y de la apertura de nuevas líneas productivas y de negocios, desarrollando bienes y servicios a partir de la oferta cultural y ambiental de esta ecorregión, compatibles con dicho sistema de transporte, gracias a este medio necesario para articular la región al mercado internacional.

Manizales, abril de 2011.
* http://webdocentes.unal.edu.co/gduquees


Referencias en:

AEROPUERTOS: enlaces sobre Aerocafé. Gonzalo Duque Escobar, en: http://godues.blogspot.com/2011/04/aeropuertos-enlaces-sobre-aerocafe.html

Aspectos geofísicos de los Andes de Colombia (II versión). Duque Escobar, Gonzalo (2009). 1er Congreso Internacional de Desempeño Humano en Altura. Manizales. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/1580/

Fundamentos de economía y transportes. Duque Escobar, Gonzalo (2006). Texto de clase. Universidad Nacional de Colombia, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/1879/

Geotecnia y medioambiente. Módulo para el curso sobre metodología de la investigación. Duque Escobar, Gonzalo (2003) Universidad Nacional de Colombia, Manizales, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/1704/

Manual de geología para ingenieros. Duque Escobar, Gonzalo (2003). Texto de clase. Universidad Nacional de Colombia, Manizales. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/1572/

Mecánica de los suelos. Duque Escobar, Gonzalo and Escobar Potes, Carlos Enrique (2002). Texto de clase. Universidad Nacional De Colombia. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/1864/

Túnel Manizales. Duque Escobar, Gonzalo y Duque Escobar, Eugenio. (2010). XIII Congreso Colombiano de Geotecnia, SCG – U.N. de Colombia, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/2046/

Tintos amargos para repensar Aerocafé Duque Escobar, Gonzalo (2011). La Patria, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3216/